viernes, 19 de mayo de 2017

Quiero portear fresquito en verano

Por fin llega el buen tiempo, y con él las ganas de salir al parque, hacer excursiones por la montaña, ir a la piscina y, por supuesto, ir a la playa. El fin de curso se acerca y ya casi huele a vacaciones.

Mucha gente me pregunta si portear en verano da calor. Porque en España en verano hace calor, ¡mucho calor!

Pero el porteo siempre es la mejor opción para poder hacer ciertos planes, como paseos por la montaña (no todos los caminos son "carritables"), ir a la playa (las ruedas del carro no ruedan bien por la arena) o poder darnos un buen baño en la playa o la piscina con nuestro bebé mientras jugamos con el hermanit@ mayor.



Así que hoy vamos a hablar de todas las opciones posibles para portear fresquitos en verano y disfrutar del porteo con el buen tiempo.

En el post de cómo portear en invierno os daba las claves para abrigarnos de forma correcta cuando porteamos, porque lo importante es la temperatura que se crea entre el porteador y el bebé. En el contacto piel con piel, el cuerpo de la madre termorregula la temperatura del bebé, generando un calor que no supera los 37º. Por este motivo, portear en sí no da más calor que ir dentro de un carrito hecho de materiales sintéticos que no transpiran. 

La clave es buscar portabebés realizados en tejidos naturales, que transpiren, que no tengan acolchados y que cubran al bebé con una sola capa de tela.


BANDOLERA DE ANILLAS

La bandolera de anillas es el portabebé veraniego por excelencia.
Es un portabebé de una capa de tela de tejido natural: algodón, lino o mezcla, siendo de lino las más fresquitas. Podemos utilizarla en posición delantera, a la cadera o a la espalda, aunque el uso generalizado es a la cadera. Es un portabebé que podemos usar durante todo el tiempo de porteo, desde recién nacido hasta niños de 2-3 años que ya caminan y que sólo quieren ser cogidos en brazos en cortos periodos de tiempo.
Es un portabebé rápido de poner (aunque al principio requiere su técnica) y que ocupa poco espacio (podemos llevarlo en el bolso). Nos permite utilizarla ratos medios-largos dependiendo del peso de nuestro bebé, pues el peso se reparte de forma asimétrica en un solo hombro.

Personalmente me encantan las que hacen artesanalmente en Portéame. Puedes elegir a tu gusto la tela, el estampado y el color de las anillas. Y lo mejor de todo es que son las únicas bandoleras artesanales homologadas oficialmente, lo cual da seguridad y confianza al producto.


Existen bandoleras de agua, hechas con materiales sintéticos que secan rápidamente y te permiten bañarte con ellas (en la piscina, la playa o para darte una ducha) y tener las manos libres. Pueden utilizarse desde el nacimiento hasta aproximadamente 15 kilos de peso. Son muy prácticas y cómodas. 

PORTABEBÉS LIGEROS o “AYUDABRAZOS”

Los “ayudabrazos”, sólo nos dejan una mano libre, porque con la otra tenemos que dar cierto sostén al bebé. Se recomiendan para bebés que son capaces de sentarse por sí mismos y sostener la cabeza. Son estupendos para bañarnos con ellos y para las épocas de “sube y baja”.
Similares a las bandoleras (pero sin cola), consisten en un asiento de redecilla de algodón que soportan el peso en un solo hombro. Son muy prácticos para llevar en el bolso porque plegados casi no ocupan espacio.
Existen diferentes marcas. Las más conocidas son:
TONGA: con hebilla que podemos ajustar a diferentes porteadores.
SUPPORI: sin hebilla. Hay que comprarlos por tallas dependiendo del tamaño del porteador.

FULARES

Los fulares tejidos podemos usarlos durante todo el tiempo que porteemos, pues ofrecen muy buen soporte y se adaptan perfectamente a la anatomía del bebé. En verano debemos elegir nudos de una sola capa para aportar frescor, como el nudo canguro. Los de  algodón 100% son una buena opción, pero ofrecen un frescor extra los que son de tejido de lino o bambú, o mezcla de algodón con cáñamo, o algodón y lino.
Fular tejido Lenny Lamb Bambú
En contraposición, los fulares elásticos suelen ser más calurosos puesto que necesitamos las tres capas de tela para dar el soporte adecuado al bebé, ya que con ellos solemos hacer el preanudado de la cruz envolvente delante. Pero también hay fulares muy fresquitos de bambú 100% y semielásticos de mezcla de algodón y cáñamo con los que podemos hacer el nudo canguro, que, como os decía antes, es más fresquito al usar una sola capa de tela.


También existen fulares de agua, que al igual que las bandoleras de agua, son de redecilla realizados con un material especial que se seca rápidamente.
 MEI TAIS

Los mei tais (de origen asiático) consisten en un panel rectangular de tela para el cuerpo y cuatro tiras, dos para la cintura y dos para los hombros, que se cruzan a la espalda y se anudan. Al ser una sola capa de tela y no llevar acolchados resultan muy frescos. Reparten el peso de forma homogénea y pueden utilizarse delante, a la cadera y a la espalda.
Existen mei tais hechos de tela de fular, que son más frescos y se adaptan mejor al bebé. Además puedes encontrar mei tais evolutivos de tela de fular que sirven desde el nacimiento hasta bebés mayorcitos.
Portéame





Al igual que las bandoleras, me encantan los que confeccionan artesanalmente en PortéamePuedes elegir a tu gusto el estampado incluso ¡puedes hacerlo reversible!. Y lo mejor de todo es que son los únicas mei tais artesanales homologadas oficialmente, lo cual da seguridad y confianza al producto.







MOCHILAS ERGONÓMICAS

Y pensaréis… ¿qué pasa con las mochilas ergonómicas?
Las mochilas ergonómicas suelen ser el portabebé más arraigado entre la gente que portea, por su comodidad y, sobre todo, facilidad de uso. Pero, cuando llega el calor, todo el acolchado sintético, da mucho, pero que mucho calor.

Mochila Buzzidil evolutiva
Existen modelos para verano, con tejidos más transpirables. 
Ergobaby tiene una mochila de lino, y el modelo Performance especialmente diseñado para climas cálidos. 
Boba tiene el modelo 4G y el Air que son muy ligeros. 
African Baby Carrier es una mochila de comercio justo de algodón 100% muy fresca con la ventaja de ampliar el panel y poder usarla hasta que el bebé pese unos 25Kg.

A mí me gustan las mochilas hechas de tela de fular, especialmente las que son evolutivas, pues tienen mucha más vida útil y son más frescas para el verano. Las encontramos en marcas como: Buzzidil, Fidella, Emeibaby, Kokadi, Lennylamb.




ASESORÍA de porteo PERSONALIZADA
En Caminaré nos preocupamos porque elijas el portabebés que mejor se adapte a tus necesidades. Por eso, puedo asesorarte de forma personalizada si lo necesitas. Puedes escribirme a caminare.portalacta@gmail.com


Portear en verano ¡es posible! y ¡muy reconfortante!

Y a tí, ¿qué opción te gusta más?






miércoles, 10 de mayo de 2017

Ese gran desconocido... el Suelo Pélvico

Hoy contamos con una colaboración en el blog muy especial. He pedido a una amiga y gran profesional que escriba una serie de post sobre un tema muy específico y que ella conoce a la perfección.

Hasta los últimos años el suelo pélvico era (y sigue siendo) el gran desconocido y, por ende, el gran olvidado. Últimamente, en estos foros de maternidad, se habla bastante de él, pero quizás, muchas todavía no sepáis qué es, dónde está y la importancia que tiene. Para ello, he querido contar con la colaboración de una fisioterapeuta, para que os hable desde la experiencia y profesionalidad.

Así que ¡allá vamos!

Mi nombre es Cristina Jurado Barbo. Gracias a mi marido soy mamá de dos preciosos niños y una princesita que viene de camino. Me diplomé en Fisioterapia, pero mi inquietud por el suelo pélvico llegó tras mi segundo parto al darme cuenta de cuánto la mujer desconocía algo tan nuestro y tan desatendido. Desde mi clínica, ALMASALUD en Almadén, el Centro Matronatal de Ciudad Real y ahora colaborando con Caminaré, intento ayudar a las mujeres (también hombres y niños pueden ser tratados) en este gran e interesante mundo.

Os quiero hacer una breve explicación sobre qué es el suelo pélvico, su función y la importancia de su cuidado.

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y estructuras que tapizan la pelvis en su parte inferior. Tiene cuatro importantes funciones: 
  • Sostener las vísceras pélvicas.
  • Contención (orina, heces, gases)
  • Función sexual.
  • Función reproductiva.

Esta parte esencial de nuestro cuerpo mantiene una estrecha relación con el abdomen, la columna lumbar y el diafragma. Si uno falla puede fallar resto, eso se llama ¡trabajo en equipo! 

La gran mayoría de nosotros sabemos cómo trabajar nuestros bíceps, pectorales o cuádriceps, pero ¿y nuestro suelo pélvico? ¿Sabemos cómo se trabaja esta musculatura?

Sería muy importante para todos, mujeres y hombres, conocer y localizar estos músculos y cuidarlos para prevenir futuras disfunciones que por muchísimos motivos puede verse debilitada por una predisposición personal (mujeres más concretamente con debilidad de los tejidos musculares y ligamentosos) pero también por situaciones que hacen que aumentemos la presión intra-abdominal como podría ser la obesidad, la tos crónica, algunos deportes como correr y levantar pesos  o tocar instrumentos de viento. 



En la mujer  podemos encontrar dos momentos de grandes cambios hormonales, bueno, en realidad podríamos decir tres, pues el postparto necesita otra entrada porque es un periodo en el cual tenemos que saber cuidarnos y respetarnos; pero ahora hablaremos de los otros dos.

La menopausia momento en el que puede aparecer atrofia e hipotonía de los tejidos de la zona genital, y, el que seguramente más nos interese actualmente, el embarazo en el cual encontramos una debilitación de estos tejidos a causa de varios factores como el incremento del peso intra-abdominal, la hiperlaxitud de los tejidos y la distensión de los tejidos por el paso del bebé en el momento del parto. 


Yo, como fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, recomiendo trabajar esta musculatura durante el embarazo para prevenir disfunciones a posteriori y llegar al momento del parto con un buen periné.

Los ejercicios de Kegel nos ayudarán a coger tono en estos músculos y con el masaje perineal conseguiremos darle la elasticidad necesaria. Lo recomendable es que alguien valore nuestro suelo pélvico y nos enseñe a realizarlos.

Al principio os he hablado de un "equipo de músculos" formado por el suelo pélvico, el abdomen, la columna lumbar y el diafragma. Por ello, la corrección postural y un buen trabajo de la zona abdominal con ejercicios apropiados, también nos ayudarán en esta etapa de nuestra vida.

No podemos olvidar que los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico podemos ayudar a las mamás con UNA CORRECTA PREPARACIÓN FÍSICA EN SU EMBARAZO.

Y tú, ¿lo conocías? ¿Le prestas la atención que necesita?



domingo, 7 de mayo de 2017

Para las mejores madres del mundo

Agradecida después de un día intenso lleno de sorpresas y emociones, hoy reiteraría las mismas palabras que escribí el año pasado. Una a una, sin quitar ni añadir ninguna.

Cada día soy más consciente del regalo de la maternidad, del gran esfuerzo y sacrificio que supone, de la incapacidad que muchas veces sentimos, pero sobre todo del amor, ternura y compasión que hace desbordar en cada poro de nuestra piel. Cada uno de nuestros hijos es único e irrepetible, como el amor que cada uno de ellos despierta en nosotras. Cada uno se hace querer como es y por lo que es.

A pesar de nuestros límites y equivocaciones, todas nosotras somos las mejores madres para nuestros hijos. Lo importante es amarles incondicionalmente sin pretensión y caminar a su lado enseñándoles lo bella que es la vida.




jueves, 27 de abril de 2017

Estoy embarazada, ¿ahora qué?

¡¡Tranquilos!! ¡No estoy embarazada! Pero si tú que me lees lo estás:
¡Enhorabuena!

Pixabay
Cuando nos enteramos que estamos embarazadas, nos empezamos a hacer un montón de preguntas, sobre todo si es nuestro primer bebé.

¿De cuántas semanas estoy? ¿Cuándo voy a dar a luz? ¿Cuándo debo ir al ginecólogo? ¿Cuándo sabré si es niño o niña? ¿Cómo debo cuidarme?

Si estás embarazada del segundo, del tercero o ¡del cuarto!, seguro que te has dado cuenta, que las dudas vuelven a aparecer, vuelves a tener incertidumbres, no sabes si te vas a sentir capaz de volver a dar a luz, incluso te entra cierta congoja pensando si vas a querer igual  a este bebé como al primero. Y yo te digo, ¡claro que sí! Igual o mucho más. Las madres tenemos amor para todos los hijos que tengamos, porque cada uno es especial y se hace querer incondicionalmente.

Pero hoy no quiero daros este tipo de información, para la cual ya hay mucho escrito. Con este post quiero comenzar a acompañaros en esta preciosa etapa de vuestra vida que es la maternidad.

Si tienes un buen embarazo quizás todavía no te hagas a la idea que hay un bebé creciendo en tu interior, pero en ti ya se están produciendo muchísimos cambios.
Si tienes los malestares propios del embarazo, quizás estés pensando que no es tan maravilloso como te lo contaban. Es normal que el primer trimestre se presente algo molesto con náuseas, vómitos y mucho cansancio. Lo necesario es aceptar los cambios que se están produciendo en ti (por dentro y por fuera) y que también afectan a tus emociones. A veces te sentirás pletórica y llena de energía y otras, agotada y sin fuerzas. Es importante que disfrutes de esta maravillosa etapa y que te cuides para cuidar a tu bebé. Aunque tú todavía no le sientas, él siente todo lo que te sucede a ti. Y si tú no estás bien, él tampoco lo está.

Cuidar tu salud, tu alimentación, llevar un estilo de vida saludable, hacer ejercicio, seguir con tus hobbies y descansar cuando lo necesites (porque el embarazo da sueño, mucho sueño), siempre es recomendable, porque te hará sentir bien. Pero no podemos olvidar cuidar nuestra salud mental, porque nuestros estados de ánimo y emociones en estos momentos serán tan cambiantes como nuestras hormonas.

Pixabay
Conectarte con tu bebé, hablarle, acariciarle y comenzar a hacerle partícipe de tu vida y de las cosas que suceden a vuestro alrededor es fundamental y muy beneficioso para que comencéis a crear el vínculo entre vosotros y él se desarrolle de forma adecuada. La vida prenatal es fundamental para un desarrollo óptimo del bebé, tanto en el embarazo como cuando crezca y desarrolle su personalidad.

Pero durante el embarazo, el postparto es el gran olvidado; parece que no tenemos que pensar en él hasta que no llegue, sin embargo, también tenemos que estar preparadas para ese momento. Tras dar a luz, todas las madres al llegar a casa con nuestro bebé, nos sentimos desvalidas y solas ante el peligro; ya no tenemos cerca al personal sanitario para que acuda cuando le necesitamos. Y el postparto no se acaba con la cuarentena, sino que dura, por lo menos, el primer año de vida de nuestro bebé. Cuarenta días no son suficientes para recuperarnos de todos los cambios físicos, hormonales y emocionales que vivimos en el embarazo y el parto.

Ser consciente de lo que te espera en la maternidad es importante. Durante el embarazo puedes aprovechar a leer y buscar información sobre lo que te espera en el postparto, la lactancia, la crianza, el sueño.

Hablar con otras mamás embarazadas o que ya tengan hijos te permite compartir experiencias, dudas y emociones; pero ¡CUIDADO! hay un virus” que hace que muchas madres tiendan a desanimarte y a contarte sus malas experiencias. Sé educada y transmíteles que no escuchas consejos no solicitados. Malas experiencias hay muchas, pero la mayoría son buenas. Tienes que estar informada de los cambios que se van a producir en tu cuerpo y en tu bebé, de lo que sucede en un parto, de los problemas de lactancia y las noches sin dormir. Pero no busques información indiscriminadamente. Haz selección y busca fuentes fiables. Lee lo justo y lo que te ayude. Ya sabes que hay opiniones para todo y que ni siquiera nuestros embarazos y partos son todos iguales, así que no te agobies y vive tu propio embarazo y crianza día a día.

Rodéate de gente que te ayude en lo cotidiano y en tus necesidades concretas. Algunas mamás buscan ayuda de profesionales como doulas o asesoras de lactancia. Tener cerca alguien con experiencia y conocimientos específicos que te aporte tranquilidad, cercanía y confianza es de gran ayuda, sobre todo los primeros meses en los que pueden presentarse mayores dudas y dificultades.

Esta etapa no se repite muchas veces (o sí… ¿quién sabe?) por eso, 
¡DISFRUTA DE CADA MOMENTO! Déjate cuidar y mimar. 
¡Pronto tendrás un bebé precioso en tus brazos!

La maternidad es un viaje que acaba de comenzar y serás madre toda la vida.
¡Una madre maravillosa!



Algunos libros IMPRESCINDIBLES:
Amar con los brazos abiertos, Carmela Baeza
Un regalos para toda la vida, Carlos González
Bésame mucho, Carlos González
Dormir sin lágrimas, Rosa Jové


jueves, 23 de marzo de 2017

¿Puedo acompañar a mi hijo durante un tratamiento médico?

Tengo la suerte de que nunca les ha pasado nada realmente grave a mis hijos. Un par de brechas con puntos y dos pequeñas operaciones es lo más grave por lo que hemos tenido que pasar.
Tengo bastantes amigos que son médicos y enfermeras de distintas especialidades (empezando por mi hermana) y que son grandes personas y profesionales. Aprendes de ellos que los pacientes no somos una amigdalitis, una rodilla o un problema de riñón. Detrás de esa dolencia hay una persona con sentimientos, y hay que tratarla por lo que es, por su necesidad interior más allá de quitarle el dolor físico. A todos nos gusta que nos traten con respeto y delicadeza, especialmente cuando no nos sentimos bien.
Los niños también saben esto. También saben cuándo son bien tratados. Y si ver a un señor/a con bata, gorro y mascarilla impacta un poco, si esa persona enmascarada te trata bruscamente o te separa de tus padres no te genera ninguna confianza. No creéis que los niños se preguntarán: ¿Si vengo al médico para que me cure y me ayude por qué me hace daño y me trata mal?
Parece que los adultos ya estamos acostumbrados (por no decir anestesiados) ante este tipo de comportamientos, pero ¿cómo os sentiríais vosotros si dos hombres desconocidos bastante más grandes que vosotros os inmovilizaran para que una tercera persona os pinchara u os cosiera unos puntos sin anestesia? Yo seguro que gritaría y, si pudiera, saldría huyendo. Sin embargo, a los niños les obligamos a aguantar y les alentamos diciendo “tranquilo no pasa nada”. ¿De verdad os lo creéis cuando lo decís? Yo no. Y a mis hijos les han cosido así los puntos de las brechas. Demasiado brusco y violento, la verdad.
Si encima tenemos que ingresarles para realizarles alguna prueba, tratamiento o cirugía el sufrimiento es mucho mayor para los niños y para los padres porque en ocasiones tenemos que separarnos de ellos, con la excusa de que es lo mejor. ¿Lo mejor para quién?

¿Pensamos alguna vez qué sienten y piensan los niños? 
¿Les hemos preguntado alguna vez?

Hace una semana han operado a mi segundo hijo del frenillo lingual, una pequeña cirugía por la que no ha tenido que quedarse ingresado. Es una intervención muy sencilla y rápida, pero en la que es necesaria anestesia general. Lo cual implica realizar un preoperatorio y sufrir las consecuencias de la anestesia.

Yo quería estar a su lado todo el tiempo que fuera posible, porque si tenemos miedo los adultos cuando nos enfrentamos a una operación, ¿cómo no van a tener miedo los niños? En una situación así lo que todos necesitamos es tener cerca a alguien que nos quiera y nos dé seguridad, no vale que intente tranquilizarnos cualquiera.
Afortunadamente hemos podido estar con él hasta que ha entrado en quirófano, y mi hermana, que es enfermera, ha estado con él en el quirófano hasta que se durmió (una ventaja que no tienen la mayoría de las familias). Aunque, a mi parecer, a los niños se les debería poder anestesiar acompañados de uno de sus padres. Así se dormirían y se despertarían al lado de alguien conocido y sería lo menos traumático para ellos.
Una vez realizada la intervención, nos han informado los cirujanos y han dejado entrar a uno en reanimación. Mi hijo ya estaba despierto, dolorido y un poco asustado, pero que yo pudiera estar con él le tranquilizaba. Había una zona con cuentos y juguetes. Leímos varios cuentos y le di un pequeño regalo que teníamos para él por ser tan valiente hasta que nos llevaron a la zona del hospital de día, donde continúa la reanimación hasta que te puedes ir a casa.

Me alegró ver que dejaban pasar a una persona para acompañar a los niños, porque cuando despiertan llenos de dolor lo que quieren es poder tener cerca a mamá o papá para que les dé consuelo.


En los momentos más importantes para nuestros hijos, los padres tenemos el derecho y el deber de estar a su lado. Y el personal sanitario de dejarnos. Tenemos que estar de forma discreta, sin molestar y dejando a los médicos y enfermeras trabajar. Cada uno sabemos cómo somos, y si somos aprensivos y no podemos ver cómo intervienen a nuestros hijos (aunque sea una simple analítica o vacuna), debemos mandar a otra persona de la familia que sí pueda acompañarle en ese momento. Es cierto, que hay momentos críticos y casos aislados en los que no es posible nuestra presencia, pero la realidad es que la mayoría de las veces no hay una razón suficiente para que un niño tenga que ser separado de sus padres.


Os cuento esto para que sepáis que es posible estar al lado de vuestros hijos cuando les tengan que hacer pruebas médicas u operar, porque según los derechos del niño hospitalizado (redactados en la Carta Europea de los derechos del niño hospitalizado), el niño tiene el derecho a:
  • Estar acompañado de sus padres o de la persona que los sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, sin obstaculizar la aplicación de los tratamientos necesarios para el niño.
  • Ser tratado con tacto, educación y comprensión y a que se respete su intimidad.

Aunque todavía quedan muchos hospitales donde las UCIS tienen horarios de visitas restringidos y los padres no siempre son bienvenidos, las cosas están cambiando. Se ha aprendido a escuchar a los padres y con educación y respeto podemos pedir y conseguir quedarnos cerca de nuestros hijos, porque separarnos nunca es lo mejor, para nadie.
Los médicos tienen un papel fundamental y hay que dejarles hacer su trabajo, pero nadie como los padres, (ni el médico, ni el enfermero mejor del mundo), puede aportar a los niños el cariño, la seguridad y la tranquilidad que necesitan en esos momentos.

¿Cuál es vuestra experiencia? 
¿Os han dejado estar con vuestros hijos cuando les han realizado alguna prueba médica?

¡Déjanos tu comentario!














Fuente:


domingo, 19 de marzo de 2017

¡Yo soy tu padre!

Hoy el testimonio nos lo da un gran padre. ¡Gracias por ser como eres! 

Vaya por delante que escribir no es una de mis aficiones, de hecho confieso que me cuesta bastante esfuerzo ponerme frente a una hoja en blanco y plasmar en ella mis experiencias o mis sentimientos. 

Y entonces… ¿qué hago escribiendo en un blog sobre maternidad y crianza? 

La respuesta es bien sencilla: el amor todo lo puede. Mi mujer es la causa y el origen de todo esto, y no me refiero únicamente a esta pequeña colaboración en su blog, sino a la apasionante e increíble aventura de la paternidad

Si alguien me hubiera preguntado hace 10 años qué es para mí la paternidad, habría contestado de una forma muy distinta a como intentaré hacerlo ahora, y es que, por mucho que todos tengamos una idea de lo que es ser padre, hasta que no te encuentras frente a un frágil bebé de poco más de 3 kg de peso, que antes no existía y ahora es “tuyo”, no sabes lo que se siente al ser padre.



La paternidad tiene la capacidad de hacer brotar en nosotros un montón de sentimientos y emociones, de sueños y deseos, pero también miedos e inseguridades, que quizás siempre habían estado ahí y que estaban obstruidos o simplemente aletargados tras las corazas y parapetos que construimos para lograr esa quimera de ser autosuficientes, independientes, inmunes y de poder tenerlo todo bajo control. Pero cuando eres padre, si eres mínimamente sincero contigo mismo, se te vienen abajo todas esas falsas imágenes de superhombre que tiene que dar siempre la talla, dicho de forma más coloquial, “se te vienen abajo los palos del sombrajo”. Y es que, frente a un hijo, una pequeña criatura que depende de ti, se siente una desproporción y una inadecuación tan grandes que sólo tienes dos alternativas: o te abandonas o lo abandonas. Me explico, creo que no existen medias tintas en esto de la paternidad, o te das por completo, con todas tus limitaciones e incoherencias, que evidentemente no van a desaparecer de repente, o te das a la fuga, bajo las mil y una modalidades de ser padre biológico dejando a tu hijo “huérfano de padre vivo”. Y hay que elegir, porque no hacerlo ya es una forma de mirar para otro lado.

En mi experiencia, ser padre ha supuesto, y supone, una motivación constante a vivir, y no de cualquier manera, sino a vivir consciente e intensamente todas las cosas, sin renunciar a ser cada día un poco más feliz, porque ¿qué tipo de vida puedo desear para mis hijos si no la vivo, o al menos la deseo, primero para mí?

Con la paternidad se despiertan muchas preguntas, preguntas que en ocasiones no tienen respuesta, preguntas que te abren la mirada, te ayudan a estar más despierto y te ponen en movimiento. ¿Qué puedo ofrecer a mi hijo?, ¿cómo educarle?, ¿qué necesita?, etc. Con la paternidad también surgen miedos y dudas que te reclaman a profundizar y madurar en las certezas sobre las que poder construir tu vida y la de tu familia. 

Creo que no hay mayor regalo que un padre pueda hacer a sus hijos que permitirles crecer en un hogar construido sobre una base sólida, una especie de campamento base desde donde poder emprender las expediciones hacia las cimas más altas de la vida. Para mí, ese lugar es mi matrimonio, vivido como camino de realización personal y como lugar donde encontrar la paz y el amor que necesito para afrontar de la mejor manera posible el reto exigente, agotador y a la vez maravilloso de educar a mis hijos.


Tengo tres hijos que son una verdadera bendición y aunque en muchas ocasiones pierda la paciencia y piense que no soy un buen padre para ellos, no dejo de desear aprender a quererles cada día más y mejor. Quiero disfrutar viéndoles crecer, y espero que mis errores y equivocaciones no sean un lastre, porque tengo experiencia de que, incluso eso, puede convertirse en una ocasión para crecer y madurar. Cada vez soy más consciente de que necesito a mi familia tanto como ellos me necesitan a mí, y estoy convencido de que juntos podremos seguir caminando, pase lo que pase, hasta el infinito y ¡¡más allá!!


Por eso, hoy más que nunca….


¡¡Felicidades papás!!




miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer, Feminismo, Conciliación e Igualdad

Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer.


Durante toda la semana se están realizando actos, entrevistas, programas y todo tipo de actividades relacionadas con nosotras, las mujeres, muchas de ellas abanderadas desde el feminismo. Según la RAE (Real Academia de la lengua Española), “feminismo es la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Aunque estoy completamente de acuerdo con esta definición,  percibo en la palabra feminismo cierta connotación negativa y veo un poco beligerantes muchas de las reivindicaciones que se hacen por esta causa. Es cierto que vivimos en una sociedad en la que ha predominado a lo largo de toda la historia el machismo y el patriarcado y en la que las mujeres hemos sido menospreciadas y dejadas de lado en ciertas esferas de la vida. Por eso, creo que, más que lucha por el feminismo, tenemos que luchar contra el machismo, pero ir mucho más allá y luchar por el respeto a la dignidad  de todos los seres humanos independientemente de su edad, raza, cultura o religión, porque todos tenemos el mismo valor como personas, un valor infinito.

Yo como madre de tres varones, siento la responsabilidad de educarles en el valor de la persona en general (y de la mujer en particular), en el respeto y en el diálogo, para poder entender y valorar al otro y no reaccionar contra él.

Siento la responsabilidad de educar a mis hijos valorando a la mujer por el inmenso tesoro que poseemos al ser capaces de engendrar vida dentro de nosotras y proporcionar su sustento los primeros años de vida.

Tenemos la responsabilidad de educar a nuestros niños para que vean en cada persona un bien, una posibilidad, un regalo. Y tenemos que enseñarles que nuestro valor como personas hace que seamos iguales en derechos y oportunidades.

Sin embargo, a veces luchando por la igualdad corremos el riesgo de olvidarnos de que mujeres y hombres somos diferentes y caer en la mentira de la uniformidad. Somos diferentes genética, biológica, psicológica y emocionalmente, y hay cosas en las que nunca podremos ser iguales por mucho que nos los quieran vender. Pero no hay que ver esto  como un menos, sino como un más. Nos complementamos y nos necesitamos los unos a los otros (aunque tengamos la tentación de ser independientes y autosuficientes).

En el último siglo, las mujeres hemos avanzado y dado muchos pasos, alcanzando grandes metas. Hemos podido estudiar, acceder a la universidad y a puestos de trabajo que antes estaban reservados a los hombres y hemos alcanzado puestos de éxito y liderazgo, demostrando nuestra valía y capacidad. Pero hemos querido parecernos tanto a los hombres, que ahora, nuestra gran diferencia y principal característica, poder ser madres (dar vida y amamantar a nuestros hijos), es penalizada, percibida como una condena o una esclavitud. ¿Queremos trabajar? Perfecto, pero como hombres. Y si quieres trabajar y ser madre lo vas a tener muy difícil. Las bajas por maternidad no son lo suficientemente largas como necesitaríamos nosotras y nuestros hijos, y si decides coger una excedencia o una reducción de jornada, en muchas empresas eres mal vista o hasta despedida. Y si renuncias a tu trabajo y te quedas en casa eres anticuada y hasta llegan a considerarte un lastre para el “feminismo”.

Tenemos que seguir avanzando para que la maternidad se valore y se proteja. Pero también debe valorarse la paternidad. Los hombres también tienen que conciliar. ¿Cómo les vamos a exigir reparto de tareas y estar con los niños si sus trabajos son de sol a sol?

Penalizar a las familias por tener hijos, de los que depende nuestro futuro, me parece tremendamente injusto. Debemos poder elegir en un marco de igualdad y de posibilidades, con ayudas a las madres y a las familias. Se nos debe dar la posibilidad que merecemos de poder trabajar, pero también de poder estar con nuestros hijos sus primeros años de vida, en el que las madres somos tan importantes (los padres también, pero de diferente manera, aunque no queramos reconocerlo, y esto da para otro post…).

Bajas por maternidad de al menos 6 meses, bajas por paternidad de mayor duración (ambas personales, intransferibles e irrenunciables), horarios flexibles, reducciones de jornadas, teletrabajo, guarderías en las empresas, etc. Porque un trabajador valorado es mucho más productivo y eficaz en su trabajo.

Mujeres de todo el mundo, os felicito por tantos logros, por tantas metas alcanzadas y por todo el camino recorrido (y el que aún tenemos que recorrer); pero que no nos la cuelen con tanta igualdad,  

somos únicas, irrepetibles y 
con un valor inmenso.