viernes, 23 de diciembre de 2016

Y un Niño nació. ¡FELIZ NAVIDAD!

Llega ya Navidad. Estamos todos esperando este tiempo tan familiar en el que todo es ilusión, especialmente si hay niños en casa: la decoración, las luces, los regalos, las reuniones familiares, los planes en familia.

Pero no podemos olvidar lo que celebramos desde hace siglos. Seamos o no creyentes en Navidad se celebra el nacimiento del Niño Jesús.

¿Alguna vez os habéis parado a pensar en cómo sería 
el embarazo y el parto de la Virgen María?

Normalmente, en los nacimientos, encontramos al Niño entre pajas, en su cuna, cerca de sus padres, pero pocas veces en los brazos de su madre. Aunque encontramos imágenes de María embarazada o dando el pecho (podéis echar un vistazo a mi sección BreastfeedingArt), es raro encontrar Nacimientos con imágenes de María dando a luz o dando el pecho a un Niño Jesús recién nacido.


Yo os lo quiero contar de esta manera…

La Virgen María era muy joven cuando se quedó embarazada. Debía ser una joven fuerte y valiente. Embarazada de unos pocos meses recorrió un largo camino (tramos a pie, en burro o en carro) para visitar a su prima Isabel que también estaba embarazada. Seguramente la finalidad de la visita fuera para recibir consejo y acompañarla en su embarazo, tan inesperado y sorprendente como el suyo. Este largo camino (María vivía en Nazaret y su prima cerca de Jerusalén), seguramente lleno de dificultades y peligros lo recorrió ida y vuelta, sola y embarazada. Y cuando ya estaba en la recta final de su embarazo, San José le dice que tienen que irse a Belén a empadronarse. Más de 160 km de viaje en burro, lo que supondría varios días de camino, quizás más de lo habitual, pues tendrían que hacer frecuentes paradas para que María descansara.

Película Natividad

Google maps

¿Quién de nosotras, madres, somos capaces de hacer los esfuerzos 
que tuvo que hacer la Virgen en su estado?

Por si no había tenido suficiente con llegar a Belén, agotada y con contracciones de parto, no encuentran dónde hospedarse. Mucha gente ha llegado antes que ellos para censarse. Imaginaros cómo se sentiría San José. Cansado, preocupado, angustiado. Su mujer va a dar a luz y no tiene un lugar digno para acomodarla. A duras penas encuentra un establo, una cueva, en definitiva, un lugar resguardado, donde descansaban los animales, con paja y algo de leña. Amontonaría un poco de paja y pondría una manta a modo de cama para que María se tumbara y descansara mientras sentía que el nacimiento de su Hijo estaba cerca. San José le acompañaría discretamente. Cerca de María, disponible, pero lo suficientemente alejado para dejarle a ella concentrarse en su alumbramiento. Prepararía una hoguera para dar luz y calor, iría a buscar a una partera, iría a por agua y a pedir paños y víveres a los lugareños.

María, expectante pero tranquila, segura de que el momento ya había llegado. Confiada en que todo iba a salir bien. Concentrada en su respiración, en su cuerpo, en su Hijo. Ofreciendo ese dolor por Amor.

Quizás San José llegó con la partera cuando Jesús ya había nacido. Quizás San José estaba cerca porque no había nadie que pudiera ayudarles y se acercó a María cuando oyó al bebé recién nacido.

Película Natividad
María cogió a su hijo y lo puso en su regazo, piel con piel, abrazándolo mientras lo cubría con su ropa. Ambos, recostados, se miraron, se sintieron, se reconocieron, enamorándose el uno del otro.

¿Hay algún acto de amor mayor?

Jesús llegó al mundo en el mejor lugar donde podía encontrarse, en brazos de su madre, no necesitaba nada más, sólo su calor, su olor, seguir oyendo el latido de su corazón. Poco a poco Jesús fue buscando su alimento. Movió su cabecita, apoyó sus manitas y encontró el pecho de su madre. Jesús tomó el calostro de su mamá hasta que ambos se quedaran profundamente dormidos. San José, estaría cerca contemplando esa bella escena llena de ternura.
Cedida por Laura (Instagram: es_vixdrawz)

Todo sería silencio y contemplación. Ternura y amor.

Todos los que llegaban a adorarle quedarían en silencio, contemplando desde una distancia prudencial, sin atreverse a interrumpir. San José recibiría los presentes y las felicitaciones.

Contemplemos nosotros a este Niño que llena de alegría nuestras vidas.
 ¡¡FELIZ NAVIDAD!!



2 comentarios:

  1. Me ha conmovido, lo voy a compartir.
    Feliz Navidad o cumpleaños de Jesús como les explico a mis hijos.

    ResponderEliminar
  2. Me alegro que te haya conmovido. Gracias por compartir y de nuevo ¡FELIZ NAVIDAD!

    ResponderEliminar